El peor castigo para las empresas tramposas

Últimamente han estado saliendo a la luz numerosos escándalos de corrupción y tráfico de influencias: en la FIFA, en la política, gobiernos…¡hasta en el Vaticano!

Por supuesto, las empresas no se podían quedar atrás.

Todas estas instituciones tienen 2 drivers para este tipo de actitudes: la búsqueda del poder, y la búsqueda del dinero, y es en estas organizaciones en donde es más probable que se encuentren precisamente las personas que se sienten más atraídas por alcanzar esto. Siempre he pensado que el trabajo perfecto para un piromano es trabajar en una compañía de bomberos, ya que así puede estar cerca de lo que le gusta, el fuego.

Pues bueno, para los que les gusta patológicamente el dinero, su hábitat natural es la empresa (ojo que la lógica al revés no aplica: no por trabajar en una empresa tienes que ser un adicto al chin chin).

Mezclando ambos conceptos, me atrevo a decir que hoy en día la forma de castigo a los que hacen trampa en las empresas está mal planteada. Generalmente los castigos son multas o compensaciones que se pagan de manera puntual (spot) e incluso muchas de las veces la multa es menor al robo. Absurdo.

La cárcel es un castigo social potente, pero:

  1. Son pocos los delitos económicos que terminan con cárcel efectiva (generalmente solo los casos más mediáticos)
  2. Al que sólo le importa el dinero, no le importa estar 1 o 2 años en prisión si es que al final igual termina siendo rico.

Cuando el castigo es una compensación económica, generalmente no le produce un “dolor de largo plazo a la empresa”. Esto hace que el costo de hacer trampa no sea tan alto y con eso aumenta el incentivo a portarse mal.

Además, la memoria es frágil. Como consumidores, se nos olvida rápidamente cuáles marcas fueron las que hicieron trampa, y al cabo de un par de meses ya ni nos acordamos, y las volvemos a consumir con normalidad.

¿Qué propondría yo?

Un CARTEL para el Cartel.

colusion

¿En qué consiste? En que las empresas que hagan trampa (por ejemplo, las que se coluden), se vean obligadas a llevar una leyenda altamente visible en los empaques de sus productos, en las góndolas de sus supermercados, etc. que diga “Esta empresa participó en un cartel económico que perjudicó económicamente a los consumidores por 5 años”.

Es similar a cuando a los niños “menos aventajados” les ponían un sombrero de burro en el colegio, por allá en los años mozos. Se trata de estigmatizarlas, y posicionarlos en la mente del consumidor como una marca tramposa, para que éste lo considere en sus decisiones de compra, porque no hay nada más doloroso para el ambicioso que lo golpeen en donde más le duele: el bolsillo.

Es anti-marketing, un castigo elegante, doloroso, que causa daño de largo plazo a la empresa transgresora, afectando sus ventas y dándole un castigo social profundo y doloroso, tanto en términos de imagen como de $.

Mucho más efectivo que imponer una multa que se paga 1 sola vez, y que permite al corto plazo seguir operando como si nunca hubiese ocurrido nada.

El costo puede ser tan alto para el transgresor, que al final no le va a quedar ninguna gana de siquiera intentar burlar al consumidor.

Hacer trampa debe ser penalizado menos como un linchamiento público, que duele harto pero pasa rápido, y más como un castigo ejemplificador, con una carga de largo plazo que requiera mucho esfuerzo y dedicación por parte de la empresa para poder recuperar su imagen. 

Si te gusta la idea, comparte este post para que llegue lo más lejos posible.

 

Anuncios

7 thoughts on “El peor castigo para las empresas tramposas

    1. Por ahí me decían que era un poco iluso creer que algo así se podría instaurar, pero si ya ha sucedido con los cigarros, ¿por qué no también con quienes nos hacen trampa? Pero es cierto lo que dices, lamentablemente a veces hay productos que son de mejor calidad, que solo los hace el tramposo, y otras situaciones que nos hace difícil dejar de comprarles.

      Me gusta

  1. Creo que la idea es buena, pero al final lo único que se destruye con esta acción es la Marca, y los empresarios simplemente crearían otra marca. Igual sería un castigo ejemplar, porque la Marca cuesta construirla y vale aparte de lo que vale su negocio (entiéndase como tal la infraestructura, los empleados, los proveedores, etc.).

    Lo que propondría es crear una especie de Dicom público con los nombres específicos de las PERSONAS que están detrás de cada colusión, como una especie de historial de antecedentes negativos, imborrable, que haga que ellos sientan sobre sí mismos el peso del repudio público sobre sus actos. Creo que más que atacar a las Marcas o las Empresas como entidades corporativas hay que atacar a los individuos que específicamente han sido los responsables del daño o perjuicio por culpa de sus egoísmos y perversiones individuales.

    Un abrazo!

    Me gusta

    1. Exacto! El daño a la marca es de largo plazo, y construir otra cuesta mucho tiempo y dinero.

      Una “hoja de antecedentes” también me parece una buena idea, especialmente para los casos que no son tan públicos.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s