Pasando la tradición: Snoopy

pelicula snoopy

Hay ciertos dibujos animados que a uno lo marcan cuando pequeño. En mi caso, uno de los principales fue Snoopy.

Siempre me ha gustado mucho, y la verdad es que con el tiempo hasta se me fueron olvidando las razones, el por qué. Por supuesto que recordaba muchas escenas míticas, como Charlie Brown colgando del árbol luego de intentar elevar la cometa, Snoopy besando a Lucy, Linus y su mantita, Joe Cool, etc.

Nunca dejé de lado mi afición por este fiel sabueso. Siento que muchas partes de su personalidad reflejan la mía: habla poco, es silencioso, pero a la vez es muy creativo, se divierte, se ríe de la gente, etc.

Bueno, la cosa es que en la medida en que la mayor ha ido creciendo, le he ido tratando de inculcar el gusto por Snoopy. Tarea nada de fácil, teniendo en cuenta que hace tiempo ya que no estaban dando la serie en la televisión. Pero le empecé a mostrar fotos, le conté que a mi me gustaba mucho, y le regalé varios mini Snoopy’s que aún conservo desde hace varios años.

Hace alrededor de 1 año, me enteré de que se iba a estrenar una película de Charlie Brown y sus amigos, hecho que me hizo poner inmediatamente en guardia. Creo que a partir del minuto 0 le empecé a decir a mi hija que iba a ser una película muy buena, y que lo único que quería en el mundo era que la dieran. Empezamos a ver los trailers en el computador, y además la dejaba crear sus propios personajes en Peanutizeme.

La cosa es que fueron creciendo las expectativas, y nos fuimos acercando a la fecha del estreno. Teníamos una serie de landmarks que ocurrirían antes del estreno, entre ellas Halloween, la Teletón, el fin de año escolar, la navidad, año nuevo, y los reyes magos. Poco a poco nos fuimos acercando al Día D…

En el intertanto, la más pequeña me decía que no le interesaba, y que no quería ir a ver la película. En Discovery Kids, comenzaron a dar unos cortos de Snoopy que no seguían el formato original, y la verdad es que es bien aburrida, y me preocupaba que viendo eso fuesen a perder la motivación por Snoopy, pero no fue así: cada vez que empezaba la serie, me gritaban y me iban a buscar. “Papá, papá, empezó Snoopy!“. Asi es que también se transformó en un momento de compartir, todas las semanas.

Ya casi encima de la fecha del estreno, la chica me empezó a decir que quería ir al cine también, que le interesaba ver la película.

El día anterior compré las entradas por internet, y creo que mi emoción era tan grande como la que sentía cuando era pequeño. No solo le había levantado las expectativas a mis ladies, sino que también yo estaba muy emocionado con ir.

La noche anterior, la más grande no se podía quedar dormida de solo pensar que iríamos al cine el día siguiente.

Sin darnos cuenta, llegó el gran día. Ahí estábamos todos, esperando el comienzo de la película. Nos abastecimos de popcorn, bebestibles y “chaspitas”, pasaron los anuncios y llegamos a lo bueno.

Mi emoción fue creciendo en la medida en que se sucedían las escenas. Miraba la pantalla, y volvía a entender por qué me gustaba. Un niño con muy mala suerte, pero muy buena persona y muy querido por sus cercanos. Un perro que escribe libros, hace bromas, y tiene de mejor amigo a un canario amarillo. ¡Ambos son capaces de expresar un montón de cosas, sin decir 1 sola palabra! (algo muy propio de las grandes amistades). Un grupo de niños amigos, muy amigos, cada uno con su personalidad muy marcada, y con historias muy simples, pero a la vez muy profundas.

Empecé a darme cuenta de que Snoopy (o, mas bien, Peanuts), siempre me había gustado por su simpleza. Y esa misma simpleza es la que le permite contar historias de una manera muy franca, muy directa, y muy natural. La contraposición de las desventuras, la timidez y la mala suerte de Charlie Brown, versus su buen corazón, y su infatigable espíritu de lucha. Y, nuestro querido perro es el fiel seguidor que le pone la pimienta a la historia: astuto, divertido, con múltiples personalidades. Un personaje que te invita a soñar, y a llevar la vida de manera más liviana.

Cada minuto, cada escena de la película, me llevó a recordar por qué me había empezado a gustar en un principio.

La película terminó, y a ambas les gustó, lo cual me alivió en parte, ya que no quería quedarme con la idea de que tal vez hubiesen esperado mucho más con todas las expectativas que les había levantado.

Me hizo pensar que, en el fondo, me gustaría que mis hijas tengan mucho de los valores que vemos en la película. Que se queden con la simpleza, que el centro de su día a día sean las relaciones que vayan forjando. Que sean nobles, como cada uno de los personajes de Peanuts. Que se acepten con sus distintas personalidades. Y que la vida es una gran aventura, y hay que disfrutarla minuto a minuto, sacándole el jugo a todos esos pequeños momentos, a esos instantes especiales que la hacen ser lo que es.

 

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