Redes sociales: tirando mierda gratis

Screen Shot 2016-01-18 at 10.17.31 p.m.

Algo que llama la atención en nuestros días es el nivel de agresividad que demuestran las personas en las redes sociales. Basta ver los comentarios de los usuarios en cualquiera de los diarios online para darse cuenta de que hasta los temas más nimios generan acaloradas (y derechamente estúpidas) discusiones.

Por ejemplo, veamos las reacciones a una noticia con un titular tan simple como “Suspenden primera etapa del Rally Dakar debido a fuertes lluvias en Argentina” (los comentarios que se leen a continuación son reales):

Comentario 1: RATON DE OFICINA RESENTIDO……!!!!!!

Comentario 2: Dakar: DAÑO ECOLOGICO, MUERTE Y DESTRUCCION…..buen negocio sólo para las grandes marcas de automóviles. Ojalá nunca más vuelva a nuestro país!!!

Comentario 3: …resentido, si no se corrio este año en Chile fue por culpa de la gorda y sus incompetentes asesores

Así ocurre con casi cada una de las noticias que se publican. El nivel de agresividad es altísimo, y se genera una discusión sin altura de miras que solo busca la pelea con el de al lado. Uno se pregunta si la gente que uno conoce realmente lleva toda esta mierda guardada y se la va tragando y no la saca a flote, o bien si esta “realidad virtual” es exagerada.

Este fenómeno, en todo caso, no es nuevo.  Desde que tengo 12-13 años que he tenido acceso a comunidades virtuales de usuarios que interactúan entre ellos (me conectaba a los BBS, que eran una especie de Internet reducida y local), y la verdad es que siempre ha ocurrido lo mismo. La única diferencia es que ahora se ha masificado, dado que mucha más gente tiene acceso a Internet y, por lo mismo, también existe mucha más conciencia respecto al tema. Es decir, no ha habido algún cambio de mentalidad ni de forma de ver las cosas. Lo que hoy sí existe, y que antes no, son muchos más canales de comunicación para “expresarse”: Twitter, Facebook, las secciones de comentarios en páginas y blogs, etc.

Vamos al fondo del asunto, ¿por qué la gente interactúa así por Internet, pero luego en “la vida real” no vemos este nivel de agresividad expresado de manera tan explícita, de forma cotidiana?

Premisa Nº1: el costo de basurear a alguien o algo a través de Internet, es muy bajo.

Y no me refiero a un costo económico, sino a lo que tiene que “sufrir” el agresor. Tirar mierda por las redes sociales tiene distintos niveles de gratuidad. En Facebook, en donde generalmente conocemos en la vida real a las personas con que interactuamos, el nivel de agresividad es mucho menor que en Twitter, en donde establecemos comunicación con muchísima gente a la que probablemente nunca vamos a conocer. De hecho, muchas de esas personas ni siquiera están en el mismo país que uno. Lo mismo ocurre con los comentarios en los periódicos online: lo normal es que las discusiones se den entre gente que nunca se va a ver las caras en el mundo de los átomos.

Es decir, mientras menos conozco a la gente con que me relaciono online, más agresivo puede ser mi comportamiento ya que no corro ningún riesgo de recibir un golpe, ser enfrentado, o pasar un mal rato. Es más, se puede agredir, y luego huir sin siquiera dar espacio a un diálogo. Y nadie puede reclamar, y es muy poco probable que alguien quiera sacar esa conversación de la web, y trasladarla a la vida real. “¡Para qué!”

Esto nos lleva a un segundo punto, que es estudiado por la psicología, mencionado en el libro “The Social Animal”:

Premisa Nº2: La diferencia entre Actitud y Comportamiento

¿A qué se refieren con actitud? A la opinión, a lo que uno expresa, a lo que uno “cree”, pero que no necesariamente se materializa o refleja la realidad.

Y el comportamiento, tal como se puede deducir, se refiere a cómo actuamos en la realidad.

La primera conclusión es que el comportamiento muchas, muchísimas veces difiere de nuestra actitud hacia algo.

El libro nos cuenta que mientras más accesible tenemos en nuestra memoria una asociación entre un objeto y nuestra evaluación de éste, más probable es que nuestro comportamiento refleje nuestra actitud hacia ese objeto.

¿Que dijo qué? Sí, un poco enredado, mejor digámoslo con un ejemplo. Si alguien dice “serpiente”, inmediatamente viene a nuestra cabeza una imagen: “peligro, veneno, muerte”. En consecuencia, es probable que escape o que me ponga a salvo. Mi comportamiento va de la mano con mi actitud hacia las serpientes.

Por otro lado, ante la pregunta “las flores de Liechtenstein, ¿deben ser cortadas?”, no tenemos una asociación mental con este tema. A pesar de lo anterior, el ser humano es propenso a dar una opinión, aunque realmente no conozca el tema. Yo puedo efectivamente decir “sí, estoy de acuerdo, no hay que cortarlas porque las flores son seres vivos!” (actitud). Sin embargo, es muy probable que si visito Liechtenstein, y veo estas lindas flores, termine cortando una y regalándosela a mi pareja (comportamiento). En este caso, yo realmente no tenía ninguna opinión formada respecto a si era bueno o no cortar estas flores, asi es que finalmente mi comportamiento fue totalmente distinto a mi actitud.

3ra y última premisa: nuestras percepciones también afectan nuestras actitudes.

Aunque no conozcamos un tema a fondo, muchas veces el contexto nos hace inferir si estamos frente a una situación “buena” o “mala”. Estamos llenos de opiniones frente a temas que realmente no conocemos. Por ejemplo, tenemos fuertes opiniones sobre política, cuando en realidad no tenemos idea cómo se manejan los temas tras bambalinas. Y esto nos hace tomar actitudes, como por ejemplo, qué candidato votamos, basado solamente en un supuesto, en algo que percibimos. Seamos sinceros…¿alguno de ustedes se ha leído el programa presidencial de alguno de sus candidatos? Me imagino la respuesta (yo también he pecado, señor :P).

Suponemos que un candidato de derecha será partidario del libre mercado, probablemente conservador en materias morales, prefiere un estado pequeño y cree en la empresa privada. Pero podría ser perfectamente posible que algunas o todas estas premisas no se cumplan. Sin embargo, actuamos en base a nuestra percepción, a falta de mayores recursos.

Como vemos, existen varias razones por las cuales la forma de actuar en la vida real no refleja 100% lo que uno piensa o dice en las redes sociales. Lo que expresamos a través de estos medios son nuestras actitudes hacia ciertos temas, pero no la manera en que realmente actuaríamos si tuviéramos que defender el mismo punto de vista que estamos expresando.

Esto se suma a que es muy fácil atacar a alguien a quien no voy a tener que enfrentar en el mundo real, y expresar opiniones molestas y agresivas sin tener que ver la reacción emocional de la persona que sufre el ataque.

Y es por eso, señoras y señores, que la gente es tan buena para tirar mierda por las redes sociales.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s