Buscando un trabajo que te haga feliz.

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La vida es muy corta como para perder el tiempo en un trabajo que no nos gusta. Ya lo sé, no es tan fácil como cambiarse de trabajo y, según la educación, la carrera, etc., puede resultar difícil encontrar otro trabajo.

Y la tarea misma de buscar trabajo es cansadora: requiere varias horas de dedicación, y también de exponernos a que nos digan que no varias veces, lo cual puede terminar afectando la autoestima. Es por eso que muchos a veces prefieren no moverse de un trabajo aburrido, tedioso, y en el que lo pasan mal, con tal de no someterse a los desgastadores procesos de selección.

La verdad es que pasamos, al menos, 45 horas a la semana trabajando, lo cual representa una gran parte del tiempo que pasamos despiertos. Más que “una gran parte”, debería decir una cantidad brutal de horas. Y es por eso que se hace indispensable que esas horas las pasemos en un lugar que nos mueva en algo, que nos motive, que nos haga sentir parte. Hay miles de razones por las cuales un trabajo puede ser bueno, y esa es una gran noticia.

Si me dedico a un trabajo que no me gusta, trasladamos la ecuación a un mundo transaccional, en el que intercambio mi tiempo por $$$ (tal como repasamos en este post). En cambio, si me dedico a algo que me apasiona, no solamente lo paso muy bien, sino que ¡además me pagan! Esa es la diferencia que tenemos que entender.

Soy de los que piensa que no es tan fácil separar los estados de ánimo (quizás hay gente que es mejor para esto que yo). Es decir, si estoy de mal humor en el trabajo, probablemente voy a llegar a la casa de mal humor, o al menos no siendo la misma persona que sería si estuviese feliz haciendo lo que hago. Y viceversa: si ando bien en la actividad a la que dedico casi todo el tiempo que estoy despierto, eso termina contagiando y arrastrando el resto de las cosas que hago cuando no estoy dándole a la piedra caliza.

Hay mucho de dejarse estar y de autoconvencimiento cuando la gente dice que no puede encontrar un trabajo que le guste. Es verdad que no es fácil estar en una empresa que nos llene el gusto, especialmente porque hay mucho animal suelto, y muchos de ellos en cargos importantes, hecho que chorrea y contamina a la organización para abajo. Pero también es cierto que hay no una, sino muchas personas que transforman el ir a trabajar en un agrado. Un buen jefe o un buen compañero puede ser alguien que te valore, que te de tranquilidad, que entienda que también eres papá/mamá y que el trabajo no es todo, que te de confianza…son distintos los aspectos que pueden conjugarse para hacer del trabajo un buen lugar. Nadie es perfecto, por supuesto, pero definitivamente hay gente que hace del trabajo un lugar mejor.

Con el tiempo, uno se da cuenta de que lo que importa es la gente con la que uno trabaja. Cuando recién comenzaba a trabajar, pensaba más en si tenía que ir con corbata o no, los horarios y, por supuesto, la naturaleza del trabajo en sí. Si bien es cierto que todos esos factores también importan, con el tiempo he llegado a la conclusión de que todo eso puede no importar si es que estamos rodeados de personas motivadas, abiertas y con ganas de hacer las cosas bien.

Al revés: podemos estar en un trabajo en el que las cosas que hacemos nos apasionan, pero si estamos rodeados de las personas incorrectas, se puede terminar pudriendo lo bueno. Sino, miren lo que dice esta encuesta publicada en El Mercurio:

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Hay mucho de azar en la elección de un buen trabajo. Es difícil que con una entrevista de 1 hora (si es que…), uno pueda tomar una decisión a conciencia, sabiendo si la empresa a la que te vas a enrolar es buena o no. Puede que la empresa sea buena, pero justo el área que te tocó no. O al revés, hay empresas complicadas, pero dentro pueden haber grandes equipos que generan una “isla” emocional.

Es decir, hay varias combinaciones que pueden ocurrir, y esa es la gracia. Hay varias formas en que las cosas pueden resultar bien.

Tampoco debemos creer que el famoso “trabaja en algo que te apasione” debe tener relación con prácticamente sentir mariposas en el estómago cada vez que cruzamos el umbral de la puerta de la oficina. Ojalá todo el mundo pudiese trabajar en un trabajo que le mueva el alma, con un gran equipo, y bajo la batuta de un gran líder. Pero la verdad es que la mayoría de los trabajos son imperfectos, y tienen muchas cosas buenas, y muchas cosas malasLas empresas excepcionales son la excepción. Definitivamente no todos los trabajos son apasionantes, pero sí pueden ser muy agradables, entretenidos, etc.. Uno puede ser perfectamente feliz a pesar de que tu trabajo o tu empresa no salga en los titulares de alguna revista, ni vaya a cambiar el mundo.

Lo primero, como siempre, es entender lo que uno quiere, lo que uno está buscando. Si no lo tenemos claro, difícilmente podremos encontrar un lugar que nos guste. Si no tengo un objetivo, un plan o, al menos, un ideal, voy a terminar en cualquier lugar y, probablemente, descontento.

Lo segundo es saber dejar ir. Es decir, no creer que siempre “otro trabajo sería mejor”. ¡Dejar de comparar!. Es fácil encontrarle defectos a nuestra pega actual, porque probablemente los tiene, y por montones, pero eso no significa que en otro lado estarías mejor (necesariamente). A veces, incluso estamos contentos con nuestro trabajo, pero de repente vemos que uno de nuestros compañeros se cambió a esa empresa que siempre has soñado, y eso ya es motivo suficiente para que queramos largarnos YA en búsqueda de la promesa de algo mejor.

Hay que dejar de buscar el paraíso. Incluso en las mejores empresas, la gente se queja. De hecho, no existe “el mejor trabajo”, porque lo que es bueno para uno, es malo para otro. Lo que no podemos abandonar nunca es la búsqueda de un lugar que compatibilice nuestras necesidades personales, nuestra realidad, con lo que nos pueda ofrecer un puesto de trabajo o una empresa. Si una mamá quiere estar más tiempo con sus hijos, debería buscar un trabajo que le permita trabajar menos horas a la semana. Si tengo que mantener a una familia muy grande, el factor monetario también pasa a ser prioridad, pero si no tengo tantas obligaciones, quizás no debiese ser la variable más importante.

Una vez que encontramos ese equilibrio, debemos saber valorarlo. Lo normal es quejarse de una empresa, pero trabajar nos permite alimentar a nuestras familias, ayudar a nuestros seres queridos y cumplir muchos de nuestros sueños. Son varias cosas de mucho peso en nuestras vidas, asi es que eso hay que saber agradecerlo, especialmente en esta época en que todo es tan desechable como una cajita feliz.

No todo el mundo está hecho para ser el emprendedor que la rompe, líder como Bill Clinton, un visionario como Steve Jobs o un super-cool como Richard Branson. Hay que sacarse esa presión de encima. Pero sí, todos tenemos al menos una habilidad o capacidad que podemos aprovechar para hacer un buen trabajo, y el terreno para hacer crecer esa habilidad es el trabajo correcto. No el trabajo perfecto, no el trabajo ideal. El trabajo correcto. Ese que nos ofrece los ingredientes que calzan con lo que necesitamos.

Si realmente no te gusta el lugar en donde estás, mírate al espejo y revisa si tienes una bola de acero colgando de algún pie, o si estás usando una camisa a rayas negras y blancas. Si no ves nada, ¡BINGO! Es hora de comenzar a mover ese trasero en búsqueda de un trabajo mejor.

Mirar el trabajo como una herramienta para alcanzar tus metas le quita presión al trabajo mismo y a la necesidad constante de encontrar el paraíso. Olvídate del príncipe azul. Busca un trabajo en que te sientas cómodo y que cumpla una misión en tu plan de vida. Ni mas, ni menos que eso.

 

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2 thoughts on “Buscando un trabajo que te haga feliz.

  1. ¡Muy buena apreciación, amigo! Y es que en este mundo laboral moderno, es muy complicado sentirse realizado al 100%. Habrá cosas que te gusten más y otras que te gusten menos. Y la pregunta debe hacerse en esos términos: en el global, ¿qué tiene más valor o peso en tu trabajo? ¿Las cosas positivas, o las cosas negativas…? Y cuando la respuesta sea la segunda, ahí es cuando uno debería (sería lo recomendable…), plantearse hacer algo al respecto. Si eso…

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    1. Totalmente de acuerdo! Oye, te quiero invitar a escribir un post sobre como es la conciliación para los padres en España, para que lo lean acá en Chile. ¿Te motivarias a escribir algo para mi blog? Sino, no pasa nada, tampoco quiero presionar! 🙂

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